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Verse, Sentirse y Producir Mejor
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Lo natural al ser humano es el movimiento. Nuestro organismo está “diseñado” para moverse. Y aunque en el corto plazo no le demos demasiada importancia, pasar muchas horas en una posición estática va en contra de nuestra naturaleza y puede generar algún tipo de enfermedad profesional si no tomamos las precauciones necesarias.

 

La gimnasia laboral combate el sedentarismo y nos ayuda a disminuir las enfermedades psicosomáticas como la fatiga y el estrés, generando beneficios para la empresa en la que se encuentra inserta la persona, siendo un factor que aumenta la productividad y mejora el clima laboral de toda la organización.

 

Además, con ejercicios moderados se mejora la circulación sanguínea y la oxigenación de los músculos y tendones previniendo lesiones por esfuerzo repetitivo (como teclear o usar el mouse, por ejemplo). Mediante esta prevención de las enfermedades laborales, a la vez, se reduce el ausentismo.

 

Por otro lado, incluir en la jornada laboral una pausa activa permite cambiar la rutina diaria y despejar la mente con una actividad bien distinta a las tareas que realizamos día a día. De esta manera, la gimnasia laboral mejora la autoestima, el ánimo, la concentración, la productividad y, en definitiva, la calidad de vida del trabajador dentro y fuera del espacio de trabajo.

 

Al sacarnos de nuestro puesto habitual e invitarnos a hacer una actividad diferente en conjunto, la gimnasia laboral promueve la integración del grupo. No solo fomenta las relaciones entre los compañeros, sino que también mejora el vínculo y el compromiso del equipo con la organización. En otras palabras, trabajadores que hacen actividad física son más eficientes, generan menor costo a la organización y son líderes positivos en sus lugares de desempeño.